La Derecha y la ULTRA derecha en México. (1ª parte)

Por: Enrique Echaide García
Hechos y palabras

Los grupos conservadores en México, tienen tintes diversos, que van de la parte racional a la parte radical.

La derecha en México es pragmática, mientras que la ultra derecha es dogmática. Como ejemplo podemos mencionar a Movimiento Familiar Cristiano (MFC), creado para preservar los valores familiares ante los efectos desintegradores de la modernización industrial.

Podemos considerar que la ultraderecha se opone a la globalización, mientras que la derecha, apoya el avance del capitalismo mundial.

En la historia del siglo XX, la derecha ha tenido altas y bajas por los errores de la ultraderecha, verbigracia La Guerra Cristera, que le restó fuerza a los grupos conservadores, misma que habían recuperado con Venustiano Carranza.
Los nombres de los grupos conservadores que presento al final de este ensayo, son retomados básicamente de corrientes y tradiciones organizativas de la derecha mexicana.

Se trata de agrupaciones pragmáticas y dogmáticas, una historia de grupos que han operado de manera velada salvo las excepciones visibles del Partido de Acción Nacional o los organismos cúpulas empresariales y financieros que actúan en forma permanente, la mayor parte de las organizaciones aquí esquemáticamente consignadas viven, desde el punto de vista político, una especie de estado latente que sin embargo adquieren notoria intensidad militante en momentos de crisis: avance del comunismo, radicalismos estatistas, desviaciones pedagógicas o ataques a la Iglesia.

Hemos encontrado cuatro ramas o corrientes básicas de la derecha y el conservadurismo mexicano. La primera de ellas, encabezada por la figura de Venustiano Carranza, que es la expresión del conservadurismo dentro de la misma Revolución Mexicana, que se vio reflejada cuando se opuso en el Congreso Constituyente de 1917 a las propuestas del ala jacobina del ejército Constitucionalista, que logró que se aceptaran los artículos 3, 27 y 123, este grupo progresista fue encabezado por Lucio Blanco y Francisco J Mujica que al poco tiempo entraron en lucha contra Carranza, quien a su vez fue eliminado por el grupo Sonora.

Esta corriente Constitucionalista de derecha, es la que no quiere repartir las tierras, la que confronta al general Pablo González contra los grupos campesinos, llegando al genocidio.

En el cine mexicano se refleja el “nuevo orden constitucional” con imágenes de lo que sería la nueva burguesía, que personificaba la joven hija de hacendados porfirizas del brazo del joven y gallardo oficial con uniforme constitucionalista y con el águila de oro en el centro del sombrero militar.

En la guerra cristera de 1926 a 1929 este grupo conservador fue eliminado, con el apoyo que Estados Unidos le brindó a Plutarco Calles, cuando en 1929 el auge de la campaña electoral de José Vasconcelos, tendía a unirse a este grupo cristero.

Sin desaparecer nunca, revive con gran fuerza en la resistencia de la familia revolucionaria a las reformas cardenistas de los años treintas, una coalición que incluyó por igual a Plutarco Elías Calles, Saturnino Cedillo, Juan Andreu Almazán y Luis Cabrera, y que impone el tono conservador de la sucesión de Ávila Camacho, quien lo primero que expresa al llegar al poder es la frase: “Soy católico” , el grupo militar conservador le daba lugar al grupo civil del mismo perfil para llegar al sexenio empresarial de la Revolución con Miguel Alemán, en 1946. Nunca ausente, esa tradición autoritaria y conservadora irrumpe de nuevo con fuerza en el sexenio de Gustavo Díaz Ordaz de 1964 a 1970.

La segunda corriente de la derecha mexicana es la que pudiera llamarse burguesa-empresarial, cuyo desarrollo se inicia con la frase popular de que la revolución se bajó del caballo para subirse al Cadillac, incluye a las organizaciones de empresarios y banqueros, y sus ramificaciones hacia otros ámbitos.

La tercera corriente es la que surge abundantemente de la acción organizativa, la intolerancia y el tradicionalismo de la Iglesia Católica Mexicana, y que verá cristalizados sus esfuerzos, mucho tiempo después con Vicente Fox y Juan Pablo II que canoniza a los mártires de la guerra cristera encabezados por el padre Pro y a San Juan Diego, cuya imagen canonizada no fue aceptada por los creyentes ya que es la imagen de un español de barba cerrada sin ningún rasgo del Juan Diego tradicional que bien pudo ser encarnado por el actor Pedro Infante en la película “Tizoc”.

Hasta aquí la primera parte de la entrega de este documento para presentar más adelante los dos grupos restantes en que se conforman los intereses conservadores.